miércoles, 14 de mayo de 2008

LA SOLEDAD DEL GUERRERO



Cuando el enemigo, te acecha, y te hace prisionero, arrojado a una celda oscura , separado del tumulto de la gente, en esa soledad infinita, estas solo. Sòlo tú y tus convicciones, tus principios, en resistencia. Afloran los recuerdos, de Juanita, de Maria, de Cecilia de los paseos por el parque. Pero te olvidas de José, de Pedro, del numero de teléfono, del punto de encuentro. El rico es pequeño, tan pequeño que necesita que lo alimenten. Tan parásito, que necesita que otros trabajen por el. Concentra tanta propiedad y riqueza, pero no es capaz de defenderla con sus propias manos, necesita que otros lo defiendan… Entonces el pequeño se hace grande, erige un poder inmenso que le llama Estado, ejército, policía, jueces, religión e instala su primera ley sagrada, el derecho a la propiedad privada. Los ideales te dice el rico, son para los soñadores, para los románticos. Ricos de mierda por qué no vienen a robar la cobardía que abunda en quienes se lamentan de la derrota, pero festejan las revoluciones a miles de kilómetros de nuestra patria. Cuan más lejanas suenan los estallidos de las bombas y los disparos más felices son. Pero si revienta un petardo a su lado, se espantan… no compañero las condiciones no están dadas… Las condiciones, siempre las condiciones. En su decálogo de la derrota hay diez mil razones para no luchar por la revolución en Chile y justificar su cobardía.


La soledad del guerrero la sentí más tarde cuando se dejó caer el peso de la derrota, vi quebrarse a tantos compañeros, unos se "fueron derrotados para la casa", otros se vendieron buscando el acomodo y otros se hicieron bandoleros. Es ahí donde entendí la palabra escrita con fuego, marcada con sangre, que se llama resistencia. Yo estoy prisionero por luchar, en cambio tú no conoces el significado de la palabra libertad no sabes cuan fresco es el aire que se respira en las tierras recuperadas a las forestales en territorio indómito mapuche. No conoces la libertad de un pueblo que se levanta en rebeldía. Como guerrero de la vida, de la luz y las esperanzas no abandonas las armas, ni pides perdón al tirano. Las guardas, las limpias, las aceitas, las ocultas en el barretín de la vida para que ningún allanador de sueños te las venga a requisar. Aunque revisen el sótano, el entretecho y el cielo entero… este Chile sigue en resistencia compañeros…


No encontraran los fierros que no se rinden, no encontraran las manos en alto en señal de rendición. No hay derrota que no se venza con cien focos de resistencia. No hay guerrero vencido, si resiste. Vitorean las revoluciones a miles de kilómetros y no ven como se incendian los bosques de las forestales en territorio indómito Mapuche. No ven las marchas de hambre, las huelgas y paros portuarios, no ven los cortes de ruta y las barricadas en llamas en la cuenca del carbón. Los tiros que salen de las armas de los pobres en las poblaciones en las asonadas populares. Por que no vienen a robarse las derrotas y se llevan a todos estos viejos cagones a sembrar el derrotismo a otros lugares. Chile con su exitismo exportador debería agregar una nueva línea: Exportamos viejos conversos expertos en derrotas y traiciones para apagar el incendio de las revoluciones. La soledad del guerrero es resistencia moral compañeros, porque a pesar de quedarnos en desventaja, yo, tú compañero de mil batallas, no nos rendimos. La soledad del guerrero está en tu rebeldía compañero.

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